¿Conoces el Apostolado de la Oración?

Se trata de una asociación extendida por el mundo entero, donde grupos de fieles se reúnen periódicamente para crecer en el espíritu de oración y de esta manera colaborar con Cristo en la redención del mundo. En la Parroquia de San Vicente Ferrer se fundó en 2017, y el grupo de oración se reúne una vez al mes, el primer sábado de cada mes a las 17:30 h.

 

 



LAS CINCO NOTAS DEL APOSTOLADO DE LA ORACIÓN

 

La espiritualidad del Apostolado de la Oración contiene cinco puntos básicos:

1.      El sacrificio de la misa y la ofrenda diaria: en la Eucaristía Cristo se ofrece, se entrega para la redención del mundo. Nosotros nos unimos cada día a este sacrificio del altar, realizando el ofrecimiento de obras cada mañana. Con este ofrecimiento toda nuestra vida, todo lo que hacemos o sufrimos por amor y en el amor de Cristo, tiene valor para la redención del mundo.

2.      La espiritualidad del Corazón de Cristo: es clave dentro del Apostolado de la Oración. Expresa la unión de corazón a corazón con Cristo vivo. Expresa la amistad con Jesús la confianza en su Amor; sabiendo que si cuidamos de Él y de sus cosas, el cuidará de nosotros y de las nuestras.

3.      Devoción tierna a la Santísima Virgen: María es modelo de mujer orante. Es la primera co- redentora con Cristo redentor. Ella puede enseñarnos como vivir ofreciendo.

4.      Sentir con la Iglesia: unos de los fines del Apostolado de la Oración es orar y ofrecer por las intenciones del Santo Padre y del Obispo diocesano. Es muy importante ser Iglesia y sentirse parte de ella.

5.      Asiduidad en la oración: es de vital importancia no reducir el Apostolado de la Oración a un conjunto de prácticas, o solo a un tiempo concreto de oración, sino ser personas orantes. Porque el mundo y la Iglesia necesitan corazones que oren con frecuencia, que hagan de su vida oración.




OFRECIMIENTO DE OBRAS DEL APOSTOLADO DE LA ORACIÓN

Ven Espíritu Santo, inflama nuestros corazones en las ansias redentoras del Corazón de Cristo.

Para que ofrezcamos de veras nuestras personas y obras, en unión con Él por la Redención del mundo.

Señor mío y Dios mío Jesucristo,

por el Corazón Inmaculado de María,

me consagro a tu corazón,

y me ofrezco contigo al Padre en tu santo sacrificio del altar,

con mi oración y mi trabajo,

sufrimientos y alegrías de hoy,

en reparación por nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu reino.

Te pido en especial:

Por el Papa y sus intenciones

por nuestros obispo y sus intenciones

por nuestro párroco y sus intenciones.

Os lo ofrezco todo en especial por las intenciones del Apostolado de la Oración en este mes.

 






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